Nos dejó el mejor: Germán Castro Caycedo 26/07/2021
Editorial
Uno de los grandes de la historia del periodismo colombiano

Todo el país despidió a uno de los más excelsos y admirables cronistas de la historia reciente de Colombia: el periodista y escritor Germán Castro Caycedo, nacido el 3 de marzo de 1940 en Zipaquirá y fallecido el pasado 15 de julio en Bogotá a causa de un cáncer. Su esposa, la también periodista Gloria Moreno, contó que Germán se enteró que tenía cáncer ocho días antes de su deceso, pero que él no se lo quiso decir con ánimos de no preocuparla.

Entre los años 70 y 80, Germán fue una de las figuras más sobresalientes del periodismo y la literatura colombiana, solo superado por Gabriel García Márquez, a quien, de hecho, le hizo una magistral e icónica entrevista tras obtener el Nobel.

Germán Castro fue un testigo excepcional de la realidad y los conflictos colombianos, los que plasmó en magníficas crónicas y numerosos libros publicados a lo largo de medio siglo. Se hizo conocido desde mediados de los 70, cuando publicó su primer libro, Colombia amarga (Planeta), que se convirtió en todo un éxito editorial y punto de partida de una prolífica carrera literaria, ampliamente reconocida en los ámbitos nacional e internacional. Nos dejó otras obras como El hueco, El huracán, El Karina, El Alcaraván, Operación Pablo Escobar, Nuestra guerra ajena, Una verdad oscura, La bruja y Huellas, su genialidad y fortaleza investigativa eran ya evidentes. Pero no solo fueron sus libros, sino también sus documentales para la televisión que develaron la realidad del país, los que lo convirtieron en uno de los principales periodistas colombianos de la época y de las que aún faltan por venir.

Casualmente, leíamos estos días una entrevista que le realizó Isabel López Giraldo para la serie Historias de vida. En ella, al referirse a la tan exigida objetividad al periodista por parte, sobre todo, de los gobernantes corruptos cuando son reseñados por la prensa, Germán Castro, señalaba que “en periodismo no ha habido, no hay ni habrá jamás objetividad, en cuanto haya seres humanos de por medio. A quien te hable de objetividad no lo escuches. A él lo dejó el tren. Es que hoy existen otros parámetros, otra visión, otra concepción en torno a la realidad que se cuenta. O se intenta contar. Por ejemplo, te hablo de equilibrio y precisión”.

Como buen y honesto contador de historias que fue, Germán Castro nos dejó como legado que el buen periodismo trata de llegar a la verdad o, al menos, a una parte importante de ella. Explora todas las fuentes posibles, incluidas las que son difíciles o peligrosas de alcanzar. Comprueba los hechos y hace juicios explícitos acerca de la calidad de las pruebas. Por eso Germán echó mano de las formas más puras de hallar la verdad, las de los testigos presenciales de acontecimientos trascendentes. El periodismo de calidad, del que Castro Caycedo fue un fiel exponente, trata de contar la historia, describirla, explicarla y analizarla, tan clara y vívidamente como sea posible, haciendo que la temática sea accesible a públicos que de otra forma no la conocerían.

Por eso sus libros se vendían como ‘arroz’ y sus proyectos periodísticos en prensa y televisión eran seguidos y admirados por los colombianos.

A su esposa Gloria y a su única hija Catalina, a su hermano Gustavo Castro Caycedo, amigo de esta casa periodística de EL OBSERVADOR, a sus amigos y lectores, les expresamos nuestras sentidas condolencias. Paz en tu tumba.