El poder del voto juvenil 15/01/2026
Editorial.
Aunque hubo más participación que hace cuatro años para las elecciones de consejeros de juventud, la abstención estuvo por encima del 90%. Se requiere impulsar más estas corporaciones de elección popular, de donde surgirán los nuevos liderazgos en el país.

Por segunda vez Colombia eligió los Consejos Municipales y Locales de Juventud (CMJ), un espacio democrático que nació en año 2018 para estimular a los jóvenes a que participen activamente en la vida política y social de sus municipios y se involucren en la toma de decisiones sobre los asuntos que los afectan.

Colombia es el único país en el mundo que realiza este tipo de procesos electorales para que participen jóvenes entre los 14 y 28 años, que pueden elegir y ser elegidos para conformar estos consejos, desde los que pueden incidir en la construcción de políticas públicas de juventud a nivel territorial.

En esta segunda elección, realizada en octubre pasado, se notó mucho entusiasmo e interés juvenil, pero no se reflejó en la votación. Eran más de 11 millones de jóvenes habilitados para votar y solo lo hicieron 1,5 millones (12,8% del censo electoral juvenil), lo que muestra una abstención de más del 90%. Sin embargo, hubo un aumento del 12,81% a nivel nacional respecto a la primera elección hace 4 años (10,31%).

En el caso de Cundinamarca, estaban habilitados para votar 640.000 jóvenes y solo acudieron a las urnas 105.000. Hubo un aumento del 36% en la participación en las elecciones en comparación con el 2021, cuando los votantes llegaron a 77.571. El departamento se consolida como uno de los de mayor participación en el país.

Mirando los resultados a nivel nacional, se evidencia que los partidos y movimientos políticos obtuvieron el 58% de los votos, seguidos por las listas independientes con el 23% y los procesos y prácticas organizativas ganaron espacio al pasar del 14% en 2021 al 18% en el 2025. Claramente las estructuras políticas tradicionales fueron los grandes ganadores.

Se requiere entonces, fortalecer los Consejos Municipales de Juventud con inversiones en tres temas: formación, pedagogía y comunicación. Solo con una mayor promoción, apoyo institucional y compromiso estatal será posible consolidar los CMJ para que sean realmente procesos participativos.

Su consolidación como espacios democráticos es una tarea de todos, Estado, partidos y ciudadanía para que sean semilleros de los que surjan los nuevos liderazgos juveniles. Una inversión constante en la formación cívica juvenil para incentivar la participación de este sector de la población debe ser una prioridad.

Esta nueva elección deja como reto para los próximos 4 años que hay que trabajar en una mayor articulación interinstitucional para aumentar la participación de los jóvenes: El Estado, como pilar de la democracia, los gobiernos locales y los medios están llamados a jugar un papel más activo en la promoción, capacitación y visibilización de los CMJ.

Aquí es oportuno hacer un llamado a alcaldes y gobernadores, para que los consejeros de juventud sean tenidos en cuenta en la formulación de las políticas orientadas a este grupo poblacional. Los consejos deben convertirse en espacios en los que se construyan las políticas que impacten realmente a los jóvenes y estos sean actores reales en la toma de decisiones.

Estas corporaciones de elección popular son semilleros de los nuevos liderazgos en el país y desde allí se puede gestar el recambio generacional que están reclamando los colombianos. A la vuelta de 5 y 10 años surgirán los nuevos líderes del país. Pero para ello, hay que trabajar con denuedo a fin de que los jóvenes se ‘conecten’ con lo público.

Los CMJ son instancias consultivas con poca capacidad de decisión, por lo que a los consejeros se les tiene en cuenta muy poco a la hora de tomar decisiones que tienen que ver con la vida de los municipios donde viven. El desconocimiento de esta elección y la poca información han impedido entender la importancia de este tipo de instancias de los jóvenes.

Sin embargo, hay que destacar que participaron más jóvenes y votaron mejor. Por lo tanto, se necesita continuar con la tarea de formación permanente, llegar a colegios, universidades y grupos juveniles para explicarles que su voto y su decisión tienen poder. En 2021 votaron 1,2 millones de jóvenes y esta vez lo hicieron 1,5 millones.

Con la participación en la segunda elección de los CMJ, los jóvenes demostraron que quieren tener protagonismo en los espacios democráticos y contribuir con sus propuestas a la construcción del país, que está llamado a tener más conciencia del rol que pueden jugar ejerciendo plenamente el derecho al voto. A los jóvenes hay que darles el poder no solo para proponer y opinar, sino para decidir.