Columnas de opinión 09/02/2026
Columnas de opinión para La Lupa Curiosa.

SER JOVEN EN UN PAÍS DESIGUAL: ENTRE EL MIEDO Y LA ESPERANZA

Por Miguel Ramos. Estudiante de 11º, y ganador del premio de oratorio de la Institución Educativa Ciudadela 2000 de Cartagena. “Si ustedes, los jóvenes, no asumen la dirección de su propio país, nadie va a venir a salvarlos; o lo hacen ustedes, o nadie.” – Jaime Garzón.

Ser joven en un país desigual no es tarea fácil. Podemos crecer rodeados de montañas, ríos, historia y cultura. Pero también, rodeados de barreras invisibles que deciden nuestro futuro desde antes de que podamos hablar.

Caminamos por calles donde la riqueza y la pobreza se dan la mano Quiero contarles la historia de Laura, una joven de 16 años de Cartagena. Vive en La Boquilla, un lugar donde los turistas toman fotos, pero pocas veces miran a los ojos de quienes viven allí.

Laura camina dos kilómetros todos los días para llegar a su colegio. No tiene internet en casa, pero sueña con ser ingeniera. Un día, llegó llorando a clase porque su hermano menor murió por una infección que se pudo evitar con atención médica básica. Aunque en su barrio hay un centro de salud, este no es lo suficientemente eficiente.

Aun así, ella estudia. Lucha. Y dice: “Quiero ser la primera de mi familia en ir a la universidad, para ayudar a otros como yo.” Laura no debería luchar tanto por lo que debería ser un derecho. Pero su historia no es la única: es la historia de millones de jóvenes colombianos.

Hoy, más de 16 millones de personas viven en pobreza en Colombia. En departamentos como Chocó, La Guajira o Bolívar, ser joven significa crecer sin acceso pleno a salud, educación de calidad ni empleo formal. En Cartagena, mientras algunos disfrutan de restaurantes de lujo en la zona turística, otros hogares se acuestan sin cenar.

¿Y por qué tenemos miedo?

Tenemos miedo a que la pobreza nos encierre en un ciclo del que no podamos salir. A que nuestros sueños se queden en papeles arrugados porque el sistema no cree en nosotros. A que la violencia, la corrupción y la indiferencia nos arranquen la esperanza. Pero no somos una generación que se rinde.

Somos los que, como Laura, seguimos estudiando. Los que crean redes de apoyo en sus barrios, los que marchan, emprenden, leen, cantan y transforman su entorno. Somos la generación que ya no se conforma con sobrevivir. Queremos vivir con dignidad. La desigualdad no se hereda como una maldición. Se rompe con decisiones valientes. Y nosotros, los jóvenes, tenemos la fuerza, la inteligencia y la rabia necesarias para hacerlo.

Por eso hoy hablo desde el miedo, sí. Pero también desde la esperanza. Porque ser joven en Colombia no es una condena, es una oportunidad: de construir el país que merecemos. No mañana. Hoy.

ALGUNAS DE LAS PROBLEMÁTICAS ACTUALES DE LAS REDES SOCIALES

Por Alejandro Gómez Rodríguez. Estudiante de 9º, Institución Educativa Distrital de Barranquilla.

Para comenzar toquemos el tema del porqué las redes sociales son medios tan populares, y eso se debe a la gran accesibilidad que plataformas como Instagram, Facebook, Tik Tok, WhatsApp o Twitter ofrecen hacia sus usuarios que van desde jóvenes hasta adultos mayores; no sólo por la facilidad a la que se accede a ellas, sino también por la facilidad con la que se controlan esas plataformas: con un solo clic o deslizamiento entras a través de las puertas de montañas de información.

El hecho de que las aplicaciones estén diseñadas específicamente para que el usuario se quede el mayor tiempo posible en las Apps, se debe al algoritmo que estudia a la persona para recomendarle contenido rápido y que le llame la atención, para que esté en constante estimulación y así poco a poco se vaya creando una dependencia a la plataforma volviéndose una causa de la cual nace la adicción, mientras que otra parte de la población conoce sus responsabilidades o conoce otras maneras de estimularse, teniendo autocontrol sobre el tiempo en pantalla que dedica a las redes.

Otra buena parte de la población (principalmente en jóvenes) omite responsabilidades, tiempo de sueño u otras actividades para dedicar cada segundo a ver contenido en las distintas redes. Además, la búsqueda de aceptación es algo que ha estado desde tiempos inmemoriales; la necesidad de pertenecer a un grupo o algo puede empujar a las personas a hacer cualquier cosa en busca de atención o relevancia. En los tiempos modernos, esa necesidad se ha avivado más con las redes, las personas son capaces de vulnerar su privacidad o integridad física y mental, por la necesidad de aprobación en el otro lado de la pantalla.

Un ejemplo de esto son los incontables adolescentes que publican fotos de su cuerpo (en algunos casos íntimas) a desconocidos o públicamente, por tener cierta “relación” de confianza que puede desembocar en graves casos de “grooming” (que es la acción de pedir fotos íntimas a menores de edad) o hacer cosas peligrosas e indebidas en busca de “likes” o visitas.

La razón por la que nacen estas problemáticas (más que todo en jóvenes) es la falta de conciencia y control en el uso de las redes sin conocer las consecuencias de sus acciones. ¿Por qué se deben evitar estos problemas? En el caso de la primera situación, puede provocar aislamiento social, que en algún punto lo puede perjudicar cuando se tenga que desenvolver en entornos que lo requieran, como trabajo o momentos cotidianos, y en la segunda situación escala a algo más fuerte, porque puede tener repercusiones legales y mentales. Poner en riesgo tu privacidad puede provocar robo de información, acoso o extorsión con tu imagen, así que se debe tener precaución en esa área.

Las redes sociales no son absolutamente buenas ni tampoco malas, simplemente se resume en el uso y el control que el usuario ejerce en la aplicación, no necesariamente privándolo de la libertad de expresión, sino avisarle de cosas que le pueden perjudicar a su persona, teniendo en cuenta lo que publica o comenta, teniendo en cuenta su integridad como persona.