Para niños y adolescentes, el constante bombardeo de contenidos, tendencias y vidas idealizadas en redes sociales puede generar confusión y afectar su salud mental. En este contexto de infodemia, las raíces culturales y territoriales emergen como un ancla vital, proporcionando estabilidad y un sentido de pertenencia irremplazable. La identidad cultural no es un concepto abstracto; está tejida en las costumbres y tradiciones que se celebran en comunidad.
Estas prácticas actúan como una brújula social, ofreciendo una ruta que guía a los jóvenes en su desarrollo como ciudadanos. Por ejemplo, la celebración de la tradición Ángeles Somos en Cartagena no es solo un evento festivo; es una escuela de valores que enseña generosidad, respeto y el valor de los lazos comunitarios.
El papel de las familias, las instituciones educativas y la sociedad es fundamental para mantener viva esta conexión. Al participar en estas tradiciones, los niños y adolescentes no solo honran a sus ancestros; también construyen lazos sociales fuertes y saludables.
Esta conexión comunitaria es la base para una salud mental robusta y contrarresta la sensación de aislamiento que a menudo acompaña al mundo digital.

Editora de La Lupa Curiosa.
En esta edición de La Lupa Curiosa, vamos a explorar cómo las historias que nos cuentan nuestros abuelos, los ritmos que retumban en nuestras calles y las tradiciones que celebramos juntos no son solo parte del pasado. Son un ancla importante en el mar de información y una luz que nos guía para saber quiénes somos y qué nos conecta con nuestro hogar y nuestra comunidad.
“Los invitamos a redescubrir las historias de su barrio y a ser parte activa de sus tradiciones, porque una comunidad que conoce su historia es una comunidad que construye un futuro sólido y seguro para todos”.